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¿Manifestaciones o fiestas? (por Mr Soletilla)

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     Las huelgas nacieron como un modo de protestar contra injusticias políticas o empresariales. En su origen, por inesperadas, producían tal convulsión social y económica que los dirigentes políticos y los empresarios, tras responder con violencia ante las protestas, acababan por escuchar las reivindicaciones y conceder, si no todo, sí una parte de las demandas.

     Pero ha ocurrido algo terrible. Con el paso del tiempo las huelgas y manifestaciones se convirtieron en un derecho, eso es bueno, pero como los dirigentes políticos siguen perteneciendo a las mismas élites de siempre (ahora las llamamos casta), han conseguido desactivar el efecto de las manifestaciones y convertirlas en un mal menor.

     Miles de manifestaciones se producen al año en nuestro país y muchas de ellas no son escuchadas ni cubiertas informativamente porque los medios de comunicación generalistas comprados por los poderes económicos no les prestan atención.

     Me explico.

     Un día de huelga pacífica, por muy multitudinario que sea, puede ser perfectamente asumido y neutralizado por el sistema, y al día siguiente, el sistema sigue funcionando y la manifestación pasa al olvido colectivo o se recuerda como “manifestación con ambiente festivo”. Si nos descuidamos conseguirán construir algo así como un “Manifestódromo” para que la gente que vaya a protestar lo haga en un recinto cerrado y sin molestar al resto de ciudadanos.

     Una manifestación o huelga, para que sea efectiva, tiene que provocar un grave perjuicio al sistema, bien a nivel político (porque sea muy sonada dentro y/o fuera del país), o bien a nivel económico (porque sea muy continuada en el tiempo y provoque importantes pérdidas económicas a las élites), de lo contrario el sistema que se pretende romper acaba por absorberla y convertirla en suya (véanse las manifestaciones que se han convertido en “festividades”, como el primero de mayo, el día de la mujer, la del orgullo gay, etc.), de hecho, hasta contribuyen a la mejora económica del sistema capitalista.

     No llamemos manifestación a la celebración de un hecho histórico, una manifestación debe tener objetivos claros, los más inmediatos son el cambio de leyes en lo político y el cambio de condiciones de trabajo en lo laboral. Lo otro no son manifestaciones, son desfiles.

     Pero, ¿cómo se convoca una manifestación multitudinaria, rompedora y duradera en el tiempo?

     A día de hoy es muy complicado pues el sistema, a través de los medios de comunicación generalistas, ha abducido la conciencia de clase y casi todo el mundo se ha creído clase media con posibilidades de ser ricos y famosos, o al menos a vivir holgadamente, sin embargo, el estado de derecho se va consumiendo debido al continuo robo y la avaricia de las élites (casta), y la pobreza avanza, y lo peor es que la gente sigue cegada y no notan cómo les están comiendo desde los pies, no se dan cuenta hasta que les llegan al cuello, y cuando les llegan al cuello, todavía cegados por los medios de información generalistas, les echan la culpa a las crisis esas que nos manda Dios. Los medios de comunicación generalistas trabajan intensivamente para el atontamiento de la población y son muy efectivos.

     No tenemos más remedio que ser radicales, pero como de momento no somos suficientes para convocar ese tipo de manifestación nos tenemos que concentrar en la denuncia, en compartir la información, en “crear conciencia”.

     Escuchamos continuamente a toda esa gente que grita: ¡DESDE EL SOFÁ NO CONSEGUIMOS NADA!, y eso es cierto sólo en parte. La conciencia de clase es demasiado importante, no sólo hace falta gente cabreada en la calle, esa gente tiene que saber por qué están allí, qué buscan, cuál es el objetivo de esa manifestación… romper cristales o enfrentarse a la policía a lo loco sólo nos convierte en radicales a los ojos del resto de la ciudadanía, y eso nos aleja de ellos y nos hace perder apoyos.

     Luchemos por crear conciencia, apoyemos a los jueces que denuncian, estemos al lado de los medios de comunicación que publican las incómodas verdades… Eso se hace compartiendo la información, antes con octavillas, ahora con las redes sociales, y cuando seamos mucha gente concienciada e informada, cuando seamos mucha gente con un objetivo común, entonces salimos a la calle y reventamos el sistema.

     No se entienda este artículo como una crítica a las manifestaciones. Ha habido recientemente en nuestro país manifestaciones muy efectivas, por ejemplo la del soterramiento del AVE de Murcia. Esa manifestación tenía todos los elementos para triunfar: un objetivo común, una unión de toda la población, una continuidad en el tiempo y un perjuicio económico importante. Los continuos boicots a las obras se convirtieron en una realidad irrespirable para el poder político, y aunque todo el mundo estaba mirando a Cataluña y en principio fue silenciada, la perseverancia y el boicot de la población acabó por hacerla triunfar.

Mr Soletilla

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