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¡Cuidado!, ¡El fascismo vuelve! (si es que alguna vez se ha ido)

CAREFUL

     Cuando echamos la vista atrás nos quedamos perplej@s cuando observamos cómo los regímenes fascistas consiguieron hacerse con el poder en distintos países, y solemos preguntarnos cómo pudo pasar.

     Convertirse en un país fascista es muy fácil porque el fascismo tiene respuestas sencillas y rápidas para todos los problemas de la población, respuestas que sólo satisfacen el espíritu pero que en realidad no tienen ningún efecto real sobre esos problemas que presumen que van a resolver. Es común en los países con regímenes fascistas ver a grandes grupos de población mirando exaltados los desfiles militares, gente que cuando vuelve a su casa sigue viviendo en la miseria más absoluta, pero su ego es enorme. Es cuestión de tiempo que se den cuenta de que el ego no se come.

     Pero cómo se llega hasta ahí, cómo acaba tanta gente aceptando con alegría normas estrictas, represión, pérdida de libertades y pobreza. Es un camino lento pero firme que en España, l@s que estamos atent@s, conocemos muy bien, tan bien que sabemos que para que haya una dictadura fascista no hace falta que haya un dictador.

  1. POCA O NINGUNA CULTURA POLÍTICA. La población considera que toda su responsabilidad es elegir a alguien que le resuelva sus problemas. La gente no tiene ningún interés de participar en política ni entiende que cuando eliges a tus representantes debes exigirles que te representen adecuadamente, y si no lo hacen deben marcharse o ser expulsados.
  2. EXALTACIÓN DE LOS SÍMBOLOS NACIONALES Y DE LAS TRADICIONES. La población interioriza que su país sólo es posible si defiendes símbolos o tradiciones ancestrales, en muchas ocasiones medievales y totalmente absurdas. Existe una creencia general que lo que te hace patriota es seguir siempre igual y rechazar hostilmente el cambio.
  3. EMPODERAMIENTO DE LAS FUERZAS ARMADAS. Se concibe que la solución a los problemas políticos no es el diálogo, porque no debería existir la disidencia. En cuanto se atisba el menor movimiento de oposición se lanza a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para eliminarlo a palos.
  4. PROPAGANDA. La información unidireccional, adornada y tergiversada es uno de los elementos fundamentales que conducen a la creación de un régimen fascista y a su mantenimiento. Los medios de comunicación serán propiedad de poca gente, normalmente alineada ideológicamente, y su función será orientar la opinión pública hacia el sometimiento ideológico y la creación de un estado de pánico y odio generalizado en la población cuando se atisbe cualquier posible cambio político. Los medios también se utilizarán para crear una sensación de inseguridad ciudadana, dándole bombo a los sucesos violentos para así poder dar más poder a las Fuerzas Armadas con el aplauso de una población miedosa. La religión será utilizada como un modo de propaganda más para aquellas personas que temen el castigo divino.
  5. BÚSQUEDA DE ENEMIGOS Y DE CONSPIRACIONES. Para que la gente acepte leyes que coarten sus libertades y mermen sus economías deben tener miedo y sospechas. El Estado fascista se presentará como defensor de los valores nacionales frente a las horribles “personas sediciosas que quieren destruir nuestra patria”.
  6. CULPABILIZACIÓN DEL POBRE. Cuando la gente comienza a sentir la miseria en sus carnes tienen dos opciones: o estar atentos a los complicados movimientos financieros que acaban robando sus recursos o culpabilizar a alguien fácilmente identificable que es quien le roba. Evidentemente la vagancia mental de la población elige la segunda opción: el inmigrante nos quita el trabajo y junto al pobre consume nuestros recursos.
  7. NOSTALGIA DE ANTIGUAS MORALIDADES. Poco tiempo hace falta para que la población pobre asuma que todo se ha convertido en un caos porque no se ha cuidado la moral y el orden que mantiene las cosas en su sitio. Por eso, la homofobia, la xenofobia, el racismo, el clasismo, etc. son elementos fundamentales en el ideario fascista. La gente asumirá que deben asumir los antiguos cánones de moralidad para que las cosas les vayan bien y no aceptar “tanto libertinaje y tantas mezclas”.
  8. LA VIOLENCIA. Por muy fuerte y alineada que esté una población alrededor del régimen fascista, su represión y sus estrictas reglas, la semilla de la libertad vive en lo más profundo de las mentes de muchas personas, personas que no pueden evitar rebelarse contra el sometimiento mental y físico que supone el fascismo. Esas personas se levantarán contra un sistema represor que responderá con una escalada de violencia, primero verbal y después física. Es posible incluso que se llegue a la tortura y al intento de limpieza ideológica de la disidencia. En España te lo podría contar cualquiera de las personas que están enterradas en las cunetas.

     Todos estos elementos y seguramente muchos más son el camino perfecto para convertir a una sociedad democrática en una sociedad fascista, pero… ¿Por qué el poder está tan interesado en dominar ideológicamente a la población?

     Sencillo, para poder robarles sin que se den cuenta.

Mr Soletilla

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