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La educación y la inteligencia nos llevarán irremediablemente hacia la república de izquierdas

maestras

     Evidentemente todo es cuestión de educación y de inteligencia.

     No es cierto aquello que nos cuentan de que somos de un modo u otro por naturaleza, normalmente ladrones o corruptos, esas ideas son una pantalla de humo para que aceptes que te roben y dejes en manos de “sus” corruptos el poder que te corresponde. Somos lo que somos debido al tipo de educación que recibimos, o que interesa que recibamos, y una de las cuestiones en las que somos mal educados es en la definición de poder. Se nos oculta que el poder no les corresponde a los políticos que son elegidos, ellos son sólo la canalización del poder de las personas que los eligen, sin embargo aceptamos “educadamente” que nuestros representantes utilicen ese poder incluso contra nosotros, y gran parte de la población cree que “ellos saben lo que tienen que hacer, porque para eso los hemos elegido”. Cuestión de educación.

     Tu poder consiste en poder elegir a las personas adecuadas para manejar la riqueza que genera nuestro país, a personas dignas y honradas que tomen las decisiones más beneficiosas para su patria, tu poder es también poder controlarlos y echarlos si consideras que no defienden adecuadamente los intereses de su pueblo.

     No es de recibo que aceptemos figuras endiosadas en forma de reyes o magnates, supuestamente más inteligentes que nosotros, a los que entregamos nuestra voluntad para que ellos decidan qué es lo mejor para todos, aunque nos parezca lo contrario, o aceptar financiar entre todos y darle poder a una organización eclesiástica que basa todo su argumento en la amenaza de un ser mitológico que nos observa y nos puede castigar si no seguimos cierta moral. Aceptarlo o no, es una simple cuestión de educación.

     La educación no es una mera acumulación de conocimientos o habilidades, es también un aprendizaje de valores.

     Muchos defienden que los valores son aleatorios, que cada persona puede tener los suyos propios y que todos han de ser respetados, pero no es así. Los valores pueden ser definidos de distintas maneras, pero la dirección es una sola: la igualdad, el respeto por la vida, la colaboración… Sólo con unas cuantas directrices puede construirse una escala de valores bastante homogénea, pero para eso hemos de ser educados en ella.

     La inteligencia también ha sido un concepto manipulado, de tal modo que se nos presenta como una suerte de competición entre todos para ver quién se lleva el premio más gordo.

     La verdadera inteligencia es universal, y consiste básicamente en comprender una idea básica: si todos trabajamos con todos y para todos, TODOS GANAMOS. Por el contrario, si cada uno trabaja para sí mismo o sólo para los suyos, necesariamente unos ganarán y otros perderán, y los que pierden lo hacen siempre en mayor número. Pero ¿son realmente inteligentes los que ganan? A priori podría parecer que sí, pero sólo se beneficiarán de su posición durante algún tiempo, porque tarde o temprano, los que pierden se unirán para arrebatarles su obscena riqueza. Cuando los que pierden comienzan a pasar necesidades, cuando no pueden dar de comer a sus hijos acaban estallando. La consecuencia es que esos “inteligentes” ganadores que acumulan la riqueza son los que suelen acabar colgando de una cuerda o con su cabeza en un cesto.

     Esa situación es imposible que se dé en una sociedad más igualitaria, en la que nadie pase necesidades, por eso la verdadera inteligencia consiste en colaborar, no en competir, y eso es lo que defiende la izquierda. El sistema competitivo que ha instaurado el capitalismo de derechas por todo el mundo no tiene futuro, o al menos un futuro esperanzador libre de guerras y de enfrentamiento.

     Mientras haya “listos” que crean que el triunfo consiste en acumular riqueza, se estarán condenando ellos y a sus descendientes a un final atroz. Porque la mentira puede mantenerse mucho tiempo, es cierto, pero no eternamente.

     Por eso, porque sólo hay una dirección adecuada para evitar conflictos y para progresar todos a la vez hacia un futuro mejor, es por lo que la educación en valores y la inteligencia bien entendida nos lleva a la república de izquierdas, es decir, a trabajar todos para el bien de todos y a que nuestros honrados representantes coordinen esa labor para redistribuir la riqueza y los recursos de modo que no se creen grandes desigualdades.

Mr Soletilla

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