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¿Adoctrinado yo? (por Mr. Soletilla)

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     No es difícil que cualquier persona con la que converses de política te hable de adoctrinamiento, lo que ocurre es que siempre te habla del adoctrinamiento de otras personas, nunca del suyo propio. Yo hoy quiero hablar del mío.

     Siempre me ha gustado la filosofía, eso de hacerse preguntas más allá de la pura y dura realidad del día a día, de cuestionarse lo que uno es y lo que uno piensa, y lo primero que me cuestioné fue la religión.

     Por alguna razón la religión, como cualquier otra doctrina, te incita a creer que hay algo superior a ti mismo y a tu vida, algo que debe estar por encima de tus intereses, algo que te dicta lo que debes pensar y lo que debes hacer, algo que te habla de la “buena moral”. Pero como ya he dicho, a mí me gusta hacerme preguntas, y la más importante que jamás me he hecho y que seguiré haciéndome es: ¿QUIÉN SE BENEFICIA DE QUE PIENSE O ACTÚE DE UN MODO CONCRETO?

     Por ejemplo: ¿Por qué mis padres alargaron la farsa de los Reyes Magos todo lo que pudieron? La respuesta puede parecer simple: para mantener mi ilusión. Pero si ahondamos un poco más en la cuestión, la respuesta puede ser: para inculcar en mi mente que hay “alguien” que me observa a diario y en función de mi comportamiento puedo quedarme sin regalos, es decir, mis padres, que eran los dueños del dinero, se beneficiaban de que yo tuviera una manera de pensar concreta que me llevase a portarme bien según los cánones sociales del entorno, salirme de la norma o ser protestón podía dejarme sin regalos y gracias a los Reyes magos mis padres podían mantenerme tranquilito y sin dar la lata mientras ellos movían los dineros. Pues eso es adoctrinar.

     Más adelante, ya de mayor, me sorprendí a mí mismo hablando del adoctrinamiento de otras personas, en concreto del adoctrinamiento político, y entonces caí en la cuenta de que no puedes cuestionarte las ideas de otras personas sin hacer lo mismo con las tuyas propias. Pero normalmente eso no ocurre así y nos encontramos con que cualquiera puede afirmar con vehemencia que “los otros están adoctrinados” y jamás llegarlo a pensar de uno mismo.

     El adoctrinamiento es eso que hace que las personas ya no necesiten creer que “alguien” les observa para pensar o comportarse de un modo concreto, sino que con el paso de los años la doctrina consigue que sean ellas mismas las que se impongan una manera de pensar o de comportarse y que normalmente coincide con la que tienen otras personas de su entorno cercano, es decir, se crea un modo de pensamiento social tipo “enjambre” del que es tan difícil de escapar como difícil es para un niño entender que los Reyes Magos no existen, a no ser que lo lea o se lo cuenten.

     Lo más curioso es observar cómo las personas que comparten un modo de pensar o de comportarse son capaces de justificar hasta la saciedad sus razones y de derribar los argumentos de otra comunidad que tenga otras razones distintas, creando de esa manera bandos con ideas opuestas que se enfrentan con más o menos virulencia entre sí. Sin embargo ambos grupos tienen algo en común: el convencimiento de que su manera de pensar y de comportarse les está beneficiando o les beneficiará en un futuro. IGUAL QUE CUANDO YO ME PORTABA COMO MIS PADRES QUERÍAN PORQUE ESPERABA LOS REGALOS DE LOS REYES MAGOS.

     Pero en toda esta ecuación… ¿Quiénes son los padres?, ¿Quiénes son los interesados en que se piense o actúe de un modo concreto?, y la más importante: ¿A QUIÉN LE BENEFICIA? Y la respuesta siempre era la misma: A LOS DUEÑOS DEL DINERO.

     Así es, ha sido y será siempre: EL ADOCTRINAMIENTO SIEMPRE PROTEGE LOS INTERESES DE LOS DUEÑOS DEL DINERO. De hecho, nunca las doctrinas religiosas o políticas son mantenidas y financiadas por “Paco el panadero”, sino que lo son siempre por élites económicas muy adineradas. Lo más terrible del adoctrinamiento es que consigue que la gente olvide sus intereses personales y se pongan a defender sin darse cuenta los intereses de las élites económicas.

     El adoctrinamiento es la manera de “mantener a los niños tranquilitos y sin dar la lata mientras los adultos mueven los dineros”, y para salir de él tienes que leer o escuchar a quien te cuente ideas distintas, de ese modo quizá algún día puedas decir “ÉSTO NO ES ASÍ” y por fin decidas ponerte a defender lo que te interesa para tu vida diaria en lugar de andar por ahí partiéndote la cara para que otros se llenen los bolsillos.

Mr Soletilla

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