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Seguimos golpeando (por Mr. Soletilla)

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     Nunca he considerado que el anarquismo sea una ideología equivocada, nada más lejos de la realidad, lo que siempre he defendido es que, en la actualidad, el anarquismo es momentáneamente inútil.

     No somos capaces de poner en el Gobierno a gente decente que organice las cosas para el bien común ¿y pretendemos aspirar a auto organizarnos socialmente?, ¿pretendemos que toda una sociedad educada en el capitalismo salvaje, en la competencia y el rapiñeo se porten como buenos hermanos?

     El anarquismo puede ponerse en marcha de menos a más, con pequeñas cooperativas, más tarde quizá con ayuntamientos… pero quedarse inactivo con el sistema de votos actual simplemente porque no crees en él me parece temerario. A los hechos me remito, mientras los que no creen en la política ni en los políticos actuales no se muevan, el fascismo seguirá avanzando.

     Dicen que todo es mentira, que todo es una farsa, que votar no sirve de nada, pero sin embargo, es@s mism@s que lo dicen, disfrutan de los avances que se consiguen y sufren las consecuencias de las desastrosas políticas económicas y sociales del liberalismo.

     El sistema electoral huele que atufa, es cierto, pero creo que quienes lo crearon con el fin de que nada cambiara patinaron, creo que se creyeron que era infalible, pero no lo es.

     Cuando se pensó en el sistema electoral actual se confió en lo mismo que confiaron el resto de democracias europeas, en tener un bipartidismo potente en el que dos partidos principales jugarían a poli bueno y poli malo. El poli malo gobernaría con mano dura y la economía crecería a costa de perder derechos y empobrecernos, entonces aparecería el poli bueno para darnos unas migajas de derechos pero la economía se resentía, y así irían turnándose en el poder hasta el infinito. ¿Qué pasaría con el resto de partidos minoritarios que quisieran cambiar el sistema?, pues nada en absoluto, porque el sistema premia el voto de las regiones más despobladas y atrasadas frente a las grandes urbes más progresistas y protestonas, de ese modo el escaño progresista necesita muchísimos más votos para alcanzarse.

     Como mecanismo de seguridad, el sistema político actual cuenta con los medios de comunicación masiva, los cuales se dedican a defender el conservadurismo y a mantener el sistema, contando las terribles consecuencias de votar un cambio, difamando a los líderes políticos que quieren revisar las cosas y lavándole la cara a la corrupción y al fascismo.

     De momento les está funcionando, están consiguiendo que la extrema derecha entre en las instituciones de prácticamente todos los países occidentales y que el votante medio se quede en casa porque “todos son iguales”.

     Tienen el campo perfecto para sembrar el odio hacia los culpables de nuestra ruina: los inmigrantes y los extremistas de izquierda, y mientras la población acusa a estos colectivos, la derecha les roba la cartera.

     Pero este sistema “perfecto” tiene una falla importante: internet

     El sistema se creó sin pensar, que en un futuro lejano, la información no sería patrimonio del gobierno y de los bancos que subvencionan los periódicos y conceden las licencias televisivas. Ahora cualquiera puede difundir gratis información a nivel particular, el periodismo puede ser independiente porque no le debe nada a los grandes poderes y se subvenciona con publicidad aleatoria que salta en sus páginas web, o de las suscripciones de sus lectores. Enfrente hay también toda una caterva de medios cavernarios que siguen martilleando con sus mentiras y exageraciones, pero al menos hemos encontrado una grieta en el sistema.

     De momento van ganando ellos, sus medios manejan información simple y martilleante que parece ser más efectiva que la de nuestros medios, pero no nos desesperamos, hemos encontrado esa grieta y no nos cansaremos de meter en ella nuestro cincel y golpear constantemente hasta que consigamos ensancharla, hasta que derribemos ese edificio tan sólido que creen haber construido.

     Seguimos pidiendo la movilización de todo el mundo, incluso de esos que dicen que “no sirve de nada” y que “todos son iguales”.

     Si es cierto que no sirve de nada… ¿qué tienen que perder?, pero… ¿Y SI, SI?

Mr Soletilla

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