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Feminismo para torpes como yo (por Mr. Soletilla)

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     Quien desee saber algo de feminismo desde la curiosidad, lejos de las manidas frases que escuchamos habitualmente a nuestro alrededor, encontrará algunas nociones básicas en este artículo.

     Soy bastante novato en este tema, pero quizá mi camino sirva de inspiración para que otr@s machistas, como yo lo era antes, y a veces lo sigo siendo, se acerquen sin temor a conocer algo más de este movimiento.

     Lo primero que hice cuando comencé a interesarme por el feminismo fue coger el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y leer la definición:

feminismo

Del fr. féminisme, y este del lat. femĭna ‘mujer’ y el fr. -isme ‘-ismo’.

  1. m.Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.
  2. m.Movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo.

     Mi primera sorpresa fue que yo, al igual que otra mucha gente, confundía el feminismo con el hembrismo, es decir, el feminismo busca la igualdad de derechos de la mujer y el hombre mientras el hembrismo, si es que existe, buscaría la supremacía de la mujer sobre el hombre y, en ese sentido, el antónimo de machismo sería hembrismo, no feminismo. En ese momento descubrí que decir “ni machismo ni feminismo, igualdad” era una torpeza propia de ignorantes.

     La segunda sorpresa fue descubrir que el feminismo no era una moda, ni siquiera algo de mayo del 68, cuando las mujeres reivindicaban su liberación quemando sujetadores. El feminismo tiene unas raíces muy profundas en la historia, cientos de años preceden a la lucha feminista actual, sólo tienes que leer sobre ello.

Emmeline    Woman Holds Up Brassiere

     La siguiente sorpresa fue descubrir que en realidad yo nunca me había puesto realmente en la piel de una mujer, que nunca había cuestionado la sociedad tal y como es, pero fue aún peor, caí en la cuenta de que muchas mujeres tampoco.

     Entonces comencé a oír hablar de patriarcado y, ese concepto en el que no había reparado se volvió nítido y asfixiante para mí, fue como descubrir que estaba respirando un gas venenoso sin darme cuenta, no puedo ni siquiera imaginar qué debe sentir una mujer concienciada de ello.

     El patriarcado es la construcción social, física e ideológica que hace que el mundo esté al servicio de la supremacía masculina en todos los sentidos: en el trabajo, en la educación, en la cultura, en la publicidad, en la religión, en la política, en el lenguaje… absolutamente en todo y en todas partes del mundo. Eso quiere decir que decidas lo que decidas emprender, un hombre siempre lo tendrá más fácil que una mujer, un hombre será elegido siempre por delante de una mujer, un hombre tendrá siempre menos obligaciones que una mujer, un hombre será perdonado siempre por delante de una mujer y un hombre será siempre menos castigado que una mujer.

     El patriarcado es también la ocultación sistemática de la historia de la mujer, de lo que no se les ha dejado hacer y de la omisión de mencionar lo que sí han hecho. El patriarcado está en los rincones más profundos: en los juegos, en el lenguaje, en las costumbres, en la forma de mirar, en la postura al sentarse, en la manera de pensar, en la manera de conducir, en el salario que cobras, en las expectativas que tienes… Basta levantar la cabeza para verlo y poner el oído para escucharlo: en un anuncio, en la mirada asustadiza de una chica que camina sola, en la manera de vestir, en la forma de cerrar las piernas de alguna mujer sentada, en la mirada dominante de algún hombre, en un chiste, en un insulto, en un refrán, en una conversación entre dos mujeres que critican a otra… Lo dicho, asfixiante.

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     Por el lado femenino, el error de las mujeres no feministas es tener el convencimiento de que todo lo que sucede es absolutamente normal, de que sólo son cerdos machistas los hombres violentos que atacan a las chicas, los violadores y los asesinos, los demás son sólo graciosetes con labia que nada tienen que ver con los anteriores. Estas mujeres son como esos pajarillos encerrados en una jaula que observan a los que vuelan como si volar fuera una enfermedad. Asumen que la posición social actual de la mujer es normal e incluso avanzada, asumen que la maternidad y el cuidado es sobre todo cosa de mujeres, asumen que los hombres son más fuertes y por eso pueden hacer ciertas cosas que las mujeres no pueden, asumen que deben tener cuidado de con quién van o de por dónde se meten, asumen que ellas son las responsables de cuidarse de provocarles a ellos, y para colmo consideran a las feministas locas que quieren conseguir la supremacía de las mujeres sobre los hombres, histéricas que no asumen su “naturaleza femenina” o su rol social.

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     En el lado más machista encontramos a hombres que atacan al feminismo de manera furibunda, haciéndose ellos las víctimas que no son, alertando del peligro de las “vengativas feministas”, tratando de poner a la misma altura sus problemas y los de las mujeres, y al lado de estos tarugos hay mujeres antifeministas que les apoyan, mujeres que tiran piedras a su propio tejado y a las que les estallaría la cabeza si alguien les hablara del término sororidad.

     Esta gente cree que para ser machista tienes que proponértelo, no se dan ni se darán jamás cuenta de que para ser machista lo único que hace falta es no ser feminista.

     Y este es el camino que he comenzado a andar, este es mi aprendizaje, esto es lo que hasta el momento puedo aportar. Pero de todo lo que yo pueda escribir o decir, lo más importante es esto: apoya al feminismo en beneficio de tod@s y del tuyo propio, y si no sabes qué debes decir, de momento sólo escucha y lee.

Mr Soletilla

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