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El dilema (por Mr. Soletilla)

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      En tiempo de elecciones tenemos la mala costumbre de entrar en debates estériles auspiciados en gran parte por los medios de comunicación. Esos debates hacen la perfecta función de cortina de humo, consiguiendo que olvidemos los temas fundamentales que afectan a nuestro día a día como ciudadanos y nos centremos en asuntos que en nada nos afectan, salvo en el orgullo.

     Entonces… ¿debo votar? Y si decido hacerlo ¿A quién debo votar?

¿DEBO VOTAR?

     Esa es la pregunta clave, y la respuesta es más obvia si formulo la pregunta de este otro modo: ¿Quién vota siempre?

     Los privilegiados que viven bien y sacan partido al estado actual de la sociedad porque no quieren perder sus privilegios. Esos votan siempre.

     Quienes han sido favorecidos con subvenciones fraudulentas, trabajos a dedo y beneficios económicos a través de clientelismo. Esos votan siempre.

     Los que roban recursos públicos para enriquecerse ellos o a empresas en las que acaban colocados ellos o algunos familiares. Esos votan siempre.

     Los ilusos convencidos de que quienes han estado en el poder han hecho lo que han podido de buena fe pero no remontamos porque la cosa está muy mal y hay crisis. Esos votan siempre.

     Entonces, ¿qué pasa si no voto? Obvio: GANAN LOS DE SIEMPRE.

¿A QUIÉN DEBO VOTAR?

     Tal vez la pregunta sea más fácil de responder si la hacemos así: ¿En qué debo centrarme a la hora de votar?

     Hace ya mucho tiempo que yo me planteé esa cuestión y la respuesta a esa pregunta es la misma que la de esta otra: ¿Qué necesitamos mi familia y yo para llevar una vida digna de ser vivida?

     Dividamos las respuesta en 2 bloques: “lo necesario” y “lo accesorio”, siendo “lo necesario” aquello imprescindible para vivir y “lo accesorio” aquello que, sin ser absolutamente necesario, complementa mi vida.

LO NECESARIO

  1. Salud. Acceso a un seguimiento médico que prevenga y en última instancia cure mis enfermedades o lesiones.
  2. Autonomía. Acceso a un trabajo y sueldo dignos que sean suficientes para garantizar mi supervivencia y la de mi familia en caso de tenerla.
  3. Vivienda. Acceso al alquiler o a la compra de un hogar para desarrollar mi vida y la de mi familia en caso de tenerla.
  4. Educación. Acceso a tener una formación académica y práctica que me ayuden a realizarme como individuo y/o a desarrollar una labor útil para mí mismo y para la sociedad.
  5. Seguridad. Acceso a un cuidado físico o en forma de pensión que garanticen mi supervivencia y comodidad cuando no pueda valerme por mí mismo o no pueda desarrollar ninguna actividad productiva.

LO ACCESORIO

  1. Sentimiento de pertenencia. Identificarme con mis compatriotas y sentir orgullo por tener determinada nacionalidad o raza frente a otras.
  2. Bandera y otros símbolos. Objetos e instituciones que me hagan sentir orgulloso de tener determinada nacionalidad frente a otras.
  3. Tradiciones y costumbres. Actividades, canciones e historias que me hagan sentir orgulloso de mi país frente a otros.
  4. Religión. Tranquilidad espiritual que me consuele cuando lo paso mal y deidades a las que agradecer cuando tengo suerte.
  5. Protección. Necesidad de sentirme protegido frente a las agresiones de otras naciones, individuos, religiones o razas.

     Entre estos 2 bloques suelen moverse los debates que solemos ver o tener sobre política. Supongo que, tanto si somos de derechas, de izquierdas o de centro, todos estaremos de acuerdo en que el primer bloque lo queremos,  es más, lo necesitamos. Nuestras desavenencias suelen llegar cuando discutimos sobre el segundo bloque, pero, si tuviéramos que elegir uno u otro, ¿cuál preferirías? Y si deseas tener ambos, ¿cuál pondrías en primer lugar?

     Creo que la respuesta es obvia, por tanto, una vez que he tomado la decisión de votar, mi voto debe ir a quien garantice el primer bloque y después ya hablaremos sobre el segundo.

     Pero ¿quién me garantiza el primer bloque y cómo?

     Veamos. Tanto si eres hombre, mujer, niño, anciano, pobre, rico, enfermo, discapacitado o estás en cualquier otra condición, querrás tener acceso al primer bloque de derechos/garantías. Si estás en buenas condiciones físicas, bien formado académicamente y bien posicionado socialmente, estarás más interesado en competir por los recursos que en compartirlos. Cuando la vida te va bien no te paras a pensar en las cosas que aparecen en el primer bloque y te centras en discutir sobre el segundo. Sin embargo, si estás enfermo o discapacitado, no has tenido acceso a una buena educación o tus recursos son limitados, estarás más interesado en compartir los recursos que en competir desigualmente por ellos.

     Si tu caso es el primero, tal vez deberías tener en cuenta que puedes pasar al segundo caso en muy poco tiempo, en prácticamente un minuto. Basta un accidente para provocarte una lesión grave, basta un diagnóstico médico para cambiar tu vida, basta tener hijos o un familiar a cargo para necesitar ayuda, basta un despido para hundir tu economía, basta una mala inversión para acabar en la ruina… De modo que, aunque tengas una vida productiva y acomodada, por seguridad, deberías orientar tu voto hacia quienes te garantizan los derechos del primer bloque.

     ¿Y quiénes te garantizan esos derechos?

     ¿Los capitalistas?, gente que defiende que la economía de mercado se regula sola y que hay que competir por trabajo, alimentos o bienes de consumo según tu capacidad productiva. Gente que, sin decirlo, defiende que quien no produce no merece nada. Recuerda los dos casos que describíamos anteriormente, piensa en las posibilidades que tienes de estar en el segundo, o mejor te las digo yo: el 100%. Si, el 100%, porque por muy bien que se te dé en esta vida vas a acabar enfermo o anciano.

     ¿Los liberales?, gente que defiende que el Estado debe estar reducido a la mínima expresión y todo ha de ser liberalizado y puesto en el mercado: salud, educación, pensiones… Ninguna cobertura social, todo se compra y se vende. Recuerda los dos casos de antes y piensa si podrías hacer frente a una enfermedad grave, una educación privada, un despido o una larga vejez (o como ellos quieren, todo a la vez) si tuvieras que disponer de tus propios recursos o pagar por ello.

     ¿Los conservadores?, gente que vive a cuerpo de rey tal y como están las cosas y no tienen el mas mínimo interés en cambiar nada. No esperes de ellos ningún avance social ni mucho menos económico.

     ¿Los socialistas?, pues sí, los socialistas. Gente que defiende un estado social de bienestar en el que cada uno aporta según su capacidad y hay protección social para quien no pueda valerse.

     ¿Y cómo lo van a hacer?

     Redistribuyendo la riqueza, evidentemente. Y lee bien por favor: redistribuyendo la riqueza, no repartiéndola, que luego te engañan diciendo que la izquierda quiere que todos tengamos lo mismo independientemente de lo que produzca cada uno.

     Y con servicios públicos potentes y blindados, porque un país debe ser un lugar común con unos derechos comunes, no un grupo de gente peleando por su supervivencia y pisoteándose entre sí.

     Y no robando dinero público, ni perdonando deudas a los defraudadores, ni rescatando a los ricos cuando hacen inversiones ruinosas… esas cosillas.

     Hay otros sistemas de gobierno, pero he tratado de centrarme en quien tiene posibilidades de conseguirlo en nuestro país.

     Pero ojo, pensar que un partido es socialista porque lo dice su nombre es igual que pensar que una chica es virgen porque se llama María. Por sus actos los conoceréis.

Mr Soletilla